La conservación de bienes culturales, entendida a groso modo, como una profesión que intenta extender la vida útil de los objetos pertenecientes al patrimonio de la nación, aún muestra en nuestro medio, el carácter informal de sus prácticas empíricas, cargadas además de ello, a un componente marcadamente ideológico que obnubila el método como sustento teórico y de justificación para la puesta en valor de nuestra cultura material.
domingo, 7 de septiembre de 2008
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